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María Inmaculada Gortázar

LA PIROMANÍA

¿Cómo alguien puede sentir placer quemando un bosque?

La piromanía lleva existiendo desde antes de 1985 y ha existido mucha polémica entre los profesionales de la psicología y psiquiatría acerca de sus causas pero realmente la base es una enfermedad mental. Es algo difícil de entender, pero hay que partir de la base de que la persona con ésta enfermedad es una persona muy solitaria que cuya vida suele haber estado caracterizada por algún suceso traumático que le lleva a sentir mucha tristeza que no logra comprender, mucho vacío interior que le lleva a una ira tremenda que es la que le lleva a iniciar un fuego y el simple hecho de hacerlo, le produce placer y satisfacción, el iniciarlo y el observar éste y sus consecuencias.

¿Qué sentido puede tener?

Es algo tan complicado que ni ellos mismos lo comprenden, sin embargo, es algo que se convierte en una necesidad para ellos, una forma de sacar esa ira y ansiedad que tienen. Explicado de mejor forma, digamos que una persona que desarrolla ésta enfermedad es alguien que, después de haber vivido algún tipo de trauma y el entorno en que ha vivido no le ha sido de ayuda para afrontarlo o incluso éste trauma se ha generado en el propio entorno, ésta persona se queda con unos sentimientos pendientes de ordenar acerca de lo que le ha pasado de modo que al no poder hacerlo, los guarda sin llegar a entender lo que ha pasado y generando mucha tristeza y vacío interior. Sentirse vacío hace que uno sienta rabia por no entender cuál es el sentido de su vida o el porqué le suceden las cosas que le han sucedido, y éstas personas, encuentran en el acto de iniciar un fuego y observarlo, el modo de aliviar esa ira y esa ansiedad.

Hay un estereotipo de personalidad. ¿Un pirómano es un enfermo? ¿Se cura?

Efectivamente, como ya hemos comentado, la piromanía es una enfermedad mental. El porcentaje de personas afectadas por ésta enfermedad es bajo ya que son pocos y raros los casos, pero sí existen. Éstas personas se caracterizan por ser sujetos solitarios, muy tímidos y callados, reservados, bastante serios llegando a mostrarse fríos, les cuesta o son incapaces de expresar emociones ya que no las comprenden y a veces ni siquiera son conscientes de que las sienten o son capaces de sentirlas. De modo que hay que diferenciar entre el pirómano y el incendiario. El pirómano no busca dañar a propósito ni mucho menos a personas, simplemente siente la necesidad de encender un fuego con lo que ya obtiene de por sí un gran placer y relajación tanto cognitiva como motora y observarlo, sienten como una curiosidad tremenda por el fuego, mientras que el incendiario simplemente inicia un fuego de forma intencionada con un daño como fin.

Al ser una enfermedad mental, sí se puede curar, requiere mucho esfuerzo por parte de la persona, la familia y los profesionales, pero como toda enfermedad mental, tiene posibilidades de curación.

¿Cuál es la terapia?

Es una terapia complicada y los resultados se obtienen a largo plazo. Por un lado es necesaria la intervención de un psiquiatra que administre la medicación apropiada en la que los ansiolíticos forman una buena parte para disminuir la ansiedad y aumentar el control de los impulsos que es la base de ésta enfermedad. En cuanto a terapia de tipo psicológico hay que tratar el problema por dos vías. Por un lado hay que ayudar a la persona a controlar esos impulsos mediante técnicas más conductuales como la parada de pensamiento, la búsqueda de actividades alternativas que le distraigan, ayudarle alejando cualquier tipo de medio por el que pueda iniciar un fuego mediante también la ayuda de la familia y el entorno y por otro lado y más importante aun, hay que ir a la base del problema, hay que ayudar a la persona a entender las emociones, saber expresarlas y de éste modo llegar a donde se originó el problema, al qué le llevó a ésta enfermedad.

Para ayudar o aconsejar a aquellas personas que han perdido sus propiedades en un incendio…

Perder tus propiedades en un incendio es muy duro, de hecho, el simple hecho de que se produzca un incendio en un lugar conocido para ti aunque no se queme ninguna propiedad de por sí ya es muy duro y difícil de afrontar. En primer lugar, hay que afrontar el hecho de que se trata de un suceso traumático y como tal, hay que tomarse el derecho y el tiempo de vivir lo que ello supone. Es normal sentir tristeza, es normal sentir mucha rabia, frustración, desesperanza, pesimismo, es totalmente normal y son sentimientos que de hecho es sano vivirlos después de lo sucedido porque cada una de éstas emociones lleva su tiempo y han de superarse. De modo que creo que en primer lugar las personas que han sufrido las consecuencias de un incendio deben poder permitirse sentir todas éstas cosas por el tiempo que necesiten y no disfrazarlas, no pasa nada por sentir. Aunque a veces no sirva mucho de consuelo, hay que ver el lado más positivo, tener en cuenta la capacidad de recuperación de los bienes más materiales y de alguna manera tratar de pensar en lo que no se ha perdido y tratar de dar las gracias por ello. Lo material es recuperable y lo sentimental al menos nunca se olvidará algo que el tiempo ayudará a poner en su correspondiente lugar. Hoy en día hay muchas ayudas para éste tipo de casos y el apoyo de familiares y amigos es muy importante y es algo a lo que en éste caso nos debemos agarrar con fuerza para pasar el bache, que como bache que es, tarde o temprano pasará y el dolor será no menor, pero sí vivido de otra manera.

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